James Joyce i els gats
Por el contrario, los gatos negros significaban buena suerte. Un día, al llegar al hotel donde se alojaban, vi a Nora intentando introducir un gato negro en la habitación donde Joyce estaba echado, mientras éste, a través de la puerta entreabierta, contemplaba ansiosamente los esfuerzos de su mujer. Los gatos no sólo le daban suerte sino que, además, le gustaban; tuvo varios. Una vez que un gatito de su hija se cayó por la ventana de la cocina, se entristeció tanto como ella.
Sylvia Beach parlant de James Joyce
a la seva autobiografia “Shakespeare & Company”
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